Acróstico de Venezuela

 

Acróstico de VENEZUELA (sin chavismo!)

 

Vengo en paz, portando rimas para aquél venezolano

Esperanzado, improvisado, ocurrente y… ¡¡¡maltratado!!!

No me quiero enardecer con amarguras ni reclamos, pues

En esta poesía habrá mensajes elevados.

Zorramente espadachines: ¡nuestra zeta va a ganar!

      La batalla nos define en el buen Venezuelear!!!

Unidad!!! Pues la ignominia, en su intención de doblegar, ¡nos reaviva la

      medida del honor y del hogar!

Entre tanto, la metáfora me exige un joropear, porque – hermanos de la

      espuma – somos rosa en su engarzar.

Lista en briosa artillería y ya cansada de aguantar, en mis símiles hay

      ráfagas de empuje hacia el cambiar.

A la hora que leas esto – ¡y que valga el exabrupto! – 

      mandaremos pal cipote a ¡¡¡esa cuerda de corruptos!!!

      Cantaremos ¡sin chavismo!: ¡Viva Nuestra Venezuela!

      y con chao de los chigüires: ¡¡¡adiosito, sanguijuelas!!!

 

Por una Venezuela sin chavismo!

 

 
JOSEFINA
“Engrandecida por Dios”

Juan Manuel propuso el nombre y Faride lo aprobó,
reFinándolo a la esencia del Narciso que brotó.
 
Opacó a la concurrencia desde muy temprana edad,
doctorándose en Herencia por su gen de asiduidad.
 
Se hace grande en Crecimientos, esclarece el Desarrollo
y enjuiciando al Alimento ¡da en la madre!: “pez y pollo”
 
Ergo: brota en mí la euforia y, en ingenio del momento,
caigo en cuenta de que ostento darle acento a mis memorias:
 
Fina… ¡fina, Josefina!: Bella, rubia ¡y muy sifrina!
Elegante, encantadora, cultivada y femenina…
 
Ideaste pacifismo – ¡diplomática hasta el fin! –
con perfume de narcisos y sin ramas de jazmín… 
 
No queriendo que un lindero florestero sea locuaz
riman –desde un jazminero– capullitos de la paz:
 
Ay mamá (suena trillado): ¡cuánto tiempo se ha perdido!
Entre hierbas ¡me enredado! aunque nunca lo he admitido.
¡Ay ay ay! ¡Qué divertido! ¡Qué placer da el desasir!:
perdonar lo que está “hacido”…. ¡porque rima en por venir!

 

 

 

 

 

 

Acróstico de Diana* y la importancia de la D
 

                                                       

                      *Se pronuncia Diaaa-na

 
Déjame explicar porqué la D de Diana es Densa:
               Curveada de un costado, en flexibilidad…
Imita a una ballesta – en mera autodefensa –
               ¡sin flecha! (porque Diana… ¡¡¡no caza de verdad!!!)
Anuncia una “a” alargada, muy Dulce y con-Densada,
               ante ella empalagada en Dócil Dignidad; y
Nada rezagada, va la N namorada
               que da en corazonada y… “¡después de Diá no hay ‘na’!”
Adolescente-mente, la D “llevó el banquito”…
                Le puso Car’a’bobo… ¡¡¡y cien rosadas más!!!
                Y porque es D-fensora,  su D de Doña (ahora):
                Es Dardo en la Denuncia del gjogjo Descompás!