Para todos los jovenes en su día

 

Mi poema al Día de la Juventud es un diálogo, en verso, con la madurez. Es Rubén Darío versus Bernard Shaw.

 
Hoy, 12 de Agosto, Día Internacional de la Juventud, me inspiraron dos frases alegóricas aprehendidas en mi adolescencia. Fruto del genio de dos ilustres autores, mentes a cual más ingeniosas, conmovedoras e inspiradoras.

 

 

 
Pleito entre Juventud y Madurez
 
 
“Juventud, divino tesoro,
¡Ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar no lloro
Y, a veces, lloro sin querer…”
 
 
 

 

Lleno de otoñal nostalgia, lloraba Rubén Darío
por gemas – para él –  sublimes: tentaciones, desafíos…
Quilates de alba en frescura, dado el caudal del verdor;
mas – efímeros suspiros – ¡tan fugaz es su esplendor!
 
Tiempo terco; sed de amores. Alba, rosas y jardines.
¡Promesas de eternidad! y perfumados jazmines.
E – insiste él – “¡¡¡son un tesoro: fortuna perecedera!!!
Sólo es áurico mi otoño al fin de la primavera”.
 
Melancólico el lamento, su añoranza es por llorar.
¡Pero es que – sin él quererlo –, salino es su desahogar!
Y afligido en ese “a veces” ¡sí es! tesoro de diamantes
esa estrofa que idealiza juventud en los amantes.
 
Mientras tanto…
 
 
 
“La juventud es una enfermedad que solo se cura con el tiempo”
 
Con perspicacia envidiable a la que exclamo:“¡Chapeau!”
magistralmente concluye mi admirado Bernard Shaw:
Juventud es, cual dolencia: estadio de adolecer.
Su remedio ¡inexorable!, no se puede detener.
 
Y me pregunto…
 
Si el pasar del tiempo enmienda, logrando ¡todo! curar.
Cicatriza y anestesia; y ensalza nuestro evocar…
Si el añejar de estaciones hace, al Oporto, mejor
y el ensayo de la obra hace perfecto al actor…
 
Dime, laureado poeta, al sentenciarla cual juez,
¿porqué descuentas sapiencia,  si “El Tesoro” es ¡La Adultez!?
Invocaste al tiempo-espejo a que devuelva tersuras
y tu truco-poesía me hace rimar conjeturas.
 
Alquimista en Nicaragua versus axioma irlandés
ha transformado en alhajas carencias de parvulez.
Es que, dorando el pasado, se adora ¡su lozanía!
y adornadas vanidades son fuente de alegorías.
 
Siendo briosa mi propuesta, se requiere tu indulgencia:
¡no tomes mi rima en serio!, pues jamás tendrá vigencia
 
Mas mi iturrimada ocurrencia es…
 
Juventud es pubertad, adolescencia, mocedad.
Es ¡total inexperiencia! y un culto ¡a la necedad!
Irreverencia y sarcasmo, ¡agravado por la moda! 
Es el balbuceo incesante de un entrecortado idioma.
 
Es carencia en el proceso del trayecto de la vida,
donde desafiar es propio de quien no ha sufrido heridas.
Es creer saberlo todo, sin lugar a tolerancia
porque todo es ¡de inmediato! y caprichosa la arrogancia.
 
Le diría El Poeta al Playwright: “¡Es la mar en el amar!”
Shaw, esgrimiendo en pluma ágil: “Curiosidad del bucear”
¡Primavera exuberante! ... Es romance ¡del más puro!
¡Es tanteo del principiante! ¡Completo ama el ser maduro!
 
Y ahí les dejo ese dilema
para que ustedes decidan…
¿Que si es gema de diadema?
¡No ha salido de mi rima!
 
iturrimando en el día internacional de la juventud
12 de agosto, 2011