Inspirado en un sentimiento real de amorosa compasión por el dolor ajeno, que nos toca como propio.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Duérmete en mis brazos hoy, amado.
Déjame que alivie tu dolor.
Cierra bien tus párpados cansados
Deja que te arrulle con mi albor.
 
Piélago y salado tu lamento
¡viértelo esta noche sobre mí!
Mis fibras - azules con tu acento-:
quiero sean un paño para ti.