Mikel Andoni Olabeaga De Achurra (13.03.1984 – 6.08.2008)

 
En memoria de Mikel, quien hoy, 13 de marzo de 2013 estaría cumpliendo sus 29 años.
 
 
 

Zorionak, Mikel!

             
Mikel nació en Caracas, de sangre vasca y amaba al mar.
Y cada foto de sus oleajes es un biográfico, azul narrar.
Contó ¡de puertos, playas y muelles!
Contó ¡a los peces! de su pescar
y contando arenas, en los mistrales de su reloj, detuvo su andar.
 
Los amigos de Mikel -me cuenta Edurne- , son testigos irrecusables de las cualidades humanas de su hijo; de la intensidad de su compromiso con la vida; del valor de su palabra, de la fuerza de su amor, de la profundidad de su lealtad.
 
Para su abuela, sus tíos y sus primos; para Joseba y todos los que obraron como extensiones de su propia madre, para nutrirlo y forjar en él lo mejor de ustedes mismos.
 
 
A Mikel: al amar de su vida y a la vida de su mar.
 
Por amar ¡tanto! al mar
Margarita es la flor
que da par a su andar
y a su amar el humor.
Y ese amor por el mar
que lo hace ir a buscarlo
al captarlo
hace honor
al autor, en su albor.
 
 
¡Feliz Cumpleaños, Mikel!
 
 
 
A casi un lustro de su partida, me he atrevido a poner en metafórica elegía, el insondable lamento de una madre. Para ella, Edurne, su madre (y mi amiga), un canto al mar de las pasiones de su Mikelón, quien -por haber zarpado demasiado pronto- dejó, en legado de azules, la estela de su perfumado recuerdo.
¡Qué bien lo elegiste, Mikel! Sellaste tu pacto de amor eterno con el timbre de tu vasco LAU-BURU. Y en esos mismos cuatro brazos curvilíneos - tan simbólicamente abiertos en el espacio - dejaste suspendido en el tiempo el ímpetu inmarcesible de un próximo abrazo.
 
Hoy, 13 de marzo ¡Feliz Cumpleaños, Mikel!
 
   
 
Hijo,
¡Hoy encontré la estampilla!, para pegarla a tu sobre…
La humedecí en mi lamento que, entrelazado a mi fe,
a aquél azul que dejaras – piélago el eco en tu nombre –
torna en violetas al rosa del beso con que sellé.
 
 
¡Hoy encontré tu estampilla!
¡Timbre! que evoca tu arribo.
La sostuve entre mis dedos, sin agria desolación.
Y en ese instante de credo – Txikillo de mis estivos –
te vi remando en tu barca y atracarla en bendición.
 
 
¡Hoy, por fin, di con tu sobre!
Va en blasón a tu atención.
Lleva – en mi puño – ¡caricias! a tu nueva dirección.
La hermosa casa en que ¡vives! ­– postdata de la esperanza –
que he venido autografiando, desde el día de tu mudanza.
 
 
¡Hijo!
Te he escrito ¡mil veces!
Y hoy, mi amado cumpleañero,
llega – de ti – el buen Cartero
a hacer la paz con mis treces.
 
Pues ¿quién transporta tu sello?
¿¿¿Quién?... si no “en nombre de Dios”
logra adosar ese timbre…  sin reportarme tu voz???
 
 
Miguel, nombre masculino de origen hebreo, formado por "mi" (quien), "Ka" (Como) y el elemento divino "El" (Dios), su significado es "Aquel que es Quien y como Dios"; en hebreo antiguo realmente significa: "Quien es como él" refiriendose a Dios.