Mokambo parece ser - no me consta -
el nombre de un "boliche" de moda en Caracas.
Y allí fue donde se reencontraron un día los áureos
personajes de mi rimar de hoy.
 
 
 
Iturrimándole al quinteto del Mokambo
 
Una foto es la evidencia
de que nuestra adolescencia
sigue intacta en nuestras almas; pues las caras son así:
Nuestros ojos nos reflejan
espejismos y, aunque “añejas”
seguimos siendo igualitas: ¡vaporoso chantilly!
 
Hoy las vimos ¡igualitas!
Pero: no es cierto, mijita,
porque están ¡mucho más bellas! Pues los ojos que hoy os ven
Son aquellos matizados
por nuestros tiempos dorados
que liberan los recuerdos que hemos tenido rehén.
 
Keller: ¡reina del cortejo!
–y eso que venías de lejos–
(aunque Mayami, mijita, es como una sucursal…)
Anyway, Cristina vino,
sumó  “millas” de camino
y, tras un lustro de ausencia, hizo un regreso triunfal.
 
Cacofónico aunque suene:
Estaba Annie. Estaba Anny.
Y aunque llueva y aunque truene
¡siempre cuentas con Pisani!
Y la anfitriona, frustrada
-esa “felina” dorada-,
se le ve muy aliviada:
(¡se salvó de la fregada!)
 
Y así las horas aladas
se les pasaron volando;
y, como en un cuento de hadas,
ya lo estaban terminando.
 
“Hasta pronto”, prometieron
“¿Cuando vienen  pa´ Miami?”
“¡En septiembre!”, respondieron
la Trujillo y la Pisani!
 
iturrima julio ´10