Estando en Saint Emilión con Edurne nos llegó la noticia.
Sofía (la nuestra), aunque no esté más, siempre ha estado
presente y más ahora que es abuela de quien lleva su propio
nombre.
 
 
 
¡Nació una Sofia!
 
 
Hija de Guillermo,
ese hijo tan tierno
de ¡nuestra! Sofía
 
Lo avisó Cristina
Y lo regó Lola
Lo rimo iturrima
Y ¡siguió la ola!
 
Con esta Sofía
hoy hay poesía,
rimando el emblema
de aquella alegría.
 
Ella es -a su abuela-
como un renacer
y nos trae a la vida
sangre de su ser.
 
Y traerá razones.
Respuestas.
Pasiones.
Recuerdos.
Ternuras.
¡Dulce alborecer!
 
Mil nuevas visiones
y sus esperanzas.
¡Cuántas ilusiones!
¡Cuántas añoranzas!
 
¡Más y más sonrisas!
¡Más y más cantar!
¡Más música y baile!
¡Más! del verbo amar.
 
 Pequeña Sofía
del siglo 21,
Que Dios sea tu guía
y tu penar ¡ninguno!
 
Que seas ¡lo que aspires!
y hagas lo cristinano
Q´ tu alma y sentires
¡sean venezolanos!
 
... Y que un día recuerdes
-sombras de entretela-:
las áureas amigas
de tu ¡bella abuela!
 
 
iturrima de la esperanza oct ‘10