Para mi amiga Anabella, mi amada Nanni, de quien estuve distanciada geográficamente por casi cinco lustros, pero a
quien he llevado siempre en mi corazón.
 
 
 
Para Nanni, en tu cumpleaños.
Recordando aquél día en que te prometí que nunca te olvidaría
 
 
Te recuerdo
y no me acuerdo de más nada, ni más nadie.
Ni música, ni olores.
Ni horarios, ni país.
Ni clima, ni colores
transcurren por mi mente.
Recuerdo 
-y se me ocurre-
¿quizás no estuve ahí?
 
Es una sola cosa
aquello que hoy recuerdo,
la que me viene en mente
cuando hago reflexión…
Con nitidez perfecta,
con lujo de detalles:
ese hecho extraordinario
ocupa hoy mi visión.
 
El hecho extraordinario
de aquel remoto instante,
lo traigo en mi memoria
-por tierno y por sutil-
filtrado con el filtro
de corazón y canas,
evocación constante,
de un día de un mes de Abril.
 
Te digo, buena amiga,
que cuando hacia atrás miro,
atrás, en mi pasado,
en el remoto ayer,
sorpréndeme de mi alma
que nada haya cambiado,
que todo está inmutable:
¡acaba de suceder!
 
¡Y hoy es tu cumpleaños!
Regresas a mi ayer
y el tiempo se confunde,
¡se enreda! en mi querer.
 
¿Es hoy? ¡Es siempre!
¡Existes!
Eres, fuiste y estarás. 
En mi haber
eres tesoro:
¡mi amiga por siempre jamás!
 
­­­Y me atrevo a preguntarte
-no tienes que contestar-
¿Qué somos sin los recuerdos?
¡La vida es un recordar!
 
Sin pasado ¡somos nada!:
Olvido. Omisión. Desdén.
¿Sin vínculos y sin pactos
ni promesas?: no está bien…
Entre amigas: ¡imposible!
Entre aliados: siempre hay fe.
 
Nanni, hoy te confirmo
que lo dicho, dicho está;
son palabras e intenciones,
que bien dije ¡y son verdad!
 
Mis verdades son obsequios,
regalos de mi querer.
Ofrendas de la muchacha,
de la amiga del ayer.
De aquella amiga de siempre:
tu compinche y camarada.
que te da gracias y sabe
que tampoco fue olvidada.
 
«El instante que evocamos
trae el pasado frente a ti »
Al instante se abren cuentas
y el telón se vuelve a abrir.
 
Sin aviso, ni permiso
ya es ayer y ya está aquí;
ha llegado el día famoso:
¡los ochenta!, ¡el mes de abril!
 
Ya es hora de despedirnos,
la vida nos separó…
Rumbos nuevos,
horizontes,
metas propias preparó.
 
Al partir, yo por mi lado,
(me acuerdo), te prometí:
“Hoy amiga, ¡te lo juro!
-y puedes confiar en mí-,
en mi mente ¡no hay olvido! Te tengo en mi corazón.
Eres parte de mi vida y olvidarte ¡no es opción!”
 
Te quiere!
Minci
 
27 de Diciembre de 2008