No hay fracaso. Mi poema.

 

Está basado en un acérrimo sentimiento de positivismo vital y tiene por bandera la frase “no me van a doblegar”.
No, no me voy a dejar amargar por bajezas, ni voy a dejar que amenaces mi alegría, porque amor vincit omnia.
Y mi poesía es puro amor…
 
 
 
 
No hay fracaso: amargo ocaso
salvo que pierdas el paso
Y que, con ello, perdieras
tu aliento ¡en el mismo trazo!
 
Has de mantener cadencia
y no te rindas por retrasos.
Ni abandones tu querencia
por haber dado un mal paso.
 
Y no te descorazones
Ni pierdas fe ni esperanza
No creas en abdicaciones
de moral ni de semblanza
 
Una aduana no es barrera
Ni logrará tu derrota
El alma es libre gaviota
que desconoce frontera.
 
Porque el Linde y los Confines
son mutables abstracciones
temporo-limitaciones
de fugaces adoquines.
 
El único impedimento
Y la sola dificultad
Lo que hace tu sufrimiento: es
¡Tu propia debilidad!
 
Ser fuerte no es cosa heroica
Es solo ¡ser con pasión!
La persona más estoica:
Es quien tiene ¡convicción!
 
“No hay derrota, a menos que provenga de nuestro interior y ninguna barrera resulta infranqueable, a menos que nuestra debilidad inherente nos impida
cruzarla”.