La Princesa

 

Es un poema basado en un diálogo privado con tan tierno poeta
y se basa en el día en que se me perdió mi amado “cintillo”,
tiara de carey, cuya pedrería de vidrio yo siempre sentí como
los más preciosos de los brillantes.
 
 
 
 
La Princesa a Rubén Darío

 
 
 
 
 
 
 
 
Tu princesa está triste ¿qué tendrá tu princesa?
Hay un nudo de verbos que la hace sufrir.
Y nos es falta de tinta: ¡se está desangrando
su pluma! y sus rimas de ensueño ¡no logra escribir!

Tu princesa está triste. No se siente princesa.
Su lirismo añorado, a lo Parra y Mistral,
se ha perdido en la bruma y, sin tiara, confiesa
que la luna en el agua es azul adagial.

Tu princesa está triste, ¡real su abatimiento!
Mas princesas -se sabe- ¡no pueden llorar!
Junto al mar, el oleaje le sala el aliento
transmutando el rocío de un jazmín en azahar.